3 ejercicios para evitar la obesidad infantil


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido realmente categórica al señalar en diversos informes la gravedad de la obesidad infantil como uno de los más alarmantes problemas de salud pública del siglo XXI.

De acuerdo con estudios divulgados por el organismo, se trata de una complicación que se ha esparcido por todo el mundo, y en los últimos años afecta paulatinamente a las áreas urbanas de muchos países de escasos y medianos recursos.

Las cifras son preocupantes. La OMS indica que en 2016, por encima de 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos en todo el planeta.

Un niño obeso muy posiblemente seguirá siéndolo como adulto, lo que implica que tendrá dolencias como la diabetes o diversas enfermedades cardiovasculares.

Pero hay soluciones y están al alcance. La obesidad infantil, así como el sobrepeso y las enfermedades relacionadas son prevenibles.

Algunos especialistas aseguran que la obesidad infantil puede combatirse no sólo con la práctica de deportes, sino manteniendo activos a los niños durante todo el día hasta el final de la tarde, lo que incluye juegos al aire libre o caminatas.

Otros hablan de la necesidad de que el pequeño practique diariamente unos 60 minutos de ejercicio físico.

En todo caso, la meta debe ser inspirar en el niño un estilo de vida saludable y activo, que lo aparte del sedentarismo.

Existen ejercicios que tienen un poderoso efecto para evitar la obesidad infantil.

  1. Caminar

La caminata es uno de los ejercicios más beneficiosos y eficaces tanto para los niños como para los adultos.

Cuando la actividad se realiza alegremente y en familia, el pequeño la disfruta a plenitud.

Caminar tiene la ventaja de ser un ejercicio suave, que no necesita accesorios especiales, puede hacerse en cualquier momento del día y ayuda a quemar calorías.

Además, la caminata optimiza la capacidad física del niño renovando su energía y vigorizando sus músculos.

Caminar se relaciona positivamente con el estado de ánimo del pequeño y le alienta a realizar actividades físicas adicionales.

  1. Natación

Se trata de una actividad deportiva integral con la cual un niño trabaja y ejercita sus músculos y la coordinación motora así como su sistema circulatorio y respiratorio. De hecho, nadar amplía su capacidad pulmonar, extiende su resistencia física y optimiza todo su sistema cardiovascular.

Siempre es aconsejable llevar un pulsómetro para natación, que controle el esfuerzo realizado.

La natación también disminuye los niveles de glucosa en la sangre, porque al tratarse de un ejercicio aeróbico origina una mayor sensibilidad a la insulina. Esta es la razón por la que nadar reduce las necesidades de esta sustancia en niños diabéticos.

Al mismo tiempo, nadar contribuye en el desarrollo de la independencia y la autoconfianza de cada niño.

  1. Andar en bicicleta

Comienza como un juego y no tiene que convertirse luego en una competencia brutal. Andar en bicicleta es una forma adecuada no sólo de divertirse sino de que el pequeño se mantenga saludable.

Los especialistas afirman que el ciclismo robustece los sistemas inmunitario y circulatorio, mejora las articulaciones, ensancha la capacidad respiratoria y, por supuesto, combate la obesidad.

Al andar en bicicleta, la resistencia, velocidad y agilidad del pequeño se ven reforzadas. Su coordinación y equilibrio también se perfeccionan.

Del mismo modo, esta actividad beneficia el desarrollo intelectual y provee  valores sociales como el compañerismo, la amabilidad y el respeto.

 

 

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