Un buen mantenimiento evita fallas en el coche


Cuando se habla del mantenimiento del vehículo, algunos suelen pensar en los típicos cambios de filtro y aceite, y quizá en una que otra acción. Sin embargo, este tipo de cuidados va más allá, e implica la realización de una serie de revisiones para asegurarse de que todo se encuentre como debe ser; así como también, se procede a resolver las posibles fallas que aparezcan, como por ejemplo ciertas fugas y, de ser necesario, se sustituyen las piezas que estén dañadas.

Al ceñirse solo a revisiones básicas, se pierde la oportunidad de evitar que una falla avance y provoque desperfectos de mayor o mediana magnitud, o que cause graves problemas a largo plazo. En ocasiones, hay averías que en muy poco tiempo representan un peligro para la seguridad vial; y, en realidad, no hay por qué llegar a ese tipo de situaciones, si la solución es muy sencilla: hacer un buen mantenimiento del vehículo periódicamente.

En qué consiste el mantenimiento del coche

Una buena manera de conocer los cuidados que debe recibir el vehículo durante el mantenimiento, es consultando el manual de usuario de su automóvil. En él se encuentran las especificaciones precisas sobre los diversos factores que deben ser atendidos; como por ejemplo, los intervalos de tiempo requeridos para el cambio de los lubricantes, los filtros, las piezas que sufren desgastes, etc.

Por lo general, no debe faltar la revisión de:

El sistema suspensión: se chequean diversos elementos que permiten la estabilidad del coche. Se revisa el estado de los amortiguadores, los cuales suelen desgastarse de forma casi imperceptible; se verifica que los fuelles no tengan fisuras o grietas que produzcan fugas de grasa y que no existan holguras en las rótulas, también que la goma de los neumáticos tenga un buen nivel de agarre.

Los frenos: el desgaste de sus elementos es lo que con mayor frecuencia da problemas al sistema de frenos, por lo cual se revisa si presentan deterioro y se reemplazan de ser necesario. Su condición está supeditada al estilo de conducción del usuario; ya que, acorde al uso que se les dé, se consumen los discos y las pastillas en mayor o menor medida.

El sistema de escape y el catalizador: el detrimento de estos componentes no se puede evitar, pero sí puede mejorarse su funcionamiento. Si se observan corrosiones o fugas, probablemente sea porque el motor tenga poca potencia; así pues, resolviendo dicha irregularidad, deberían mitigarse los problemas en las piezas mencionadas.

Un vehículo que no ha recibido mantenimientos ni revisiones oportunas, en cuestión de pocos años podría llegar al fin de su vida útil. Ante un panorama así, la mejor alternativa sería vender coche en desguace, porque en este tipo empresas compran vehículos siniestrados, quemados e  incluso con cualquier clase de averías, sin mucha complicación.

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